
América Latina y el Caribe registró una reducción del hambre por cuarto año consecutivo, según el Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025, publicado por FAO, FIDA, OPS, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos.
En 2024, la subalimentación afectó al 5,1 % de la población, por debajo del 6,1 % registrado en 2020. Esto significa que 6,2 millones de personas dejaron de padecer hambre en la región. Cuatro países ya presentan una prevalencia inferior al 2,5 %, mientras que República Dominicana se ubica entre los que están por debajo del 5 %.
La inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzó al 25,2 % de la población, cifra inferior al promedio mundial (28 %), aunque persiste una brecha de género de 5,3 puntos porcentuales en perjuicio de las mujeres.
Pese a los avances, más de 33 millones de personas aún sufren hambre y 181,9 millones no pueden costear una dieta saludable. En 2024, el costo promedio diario de una alimentación saludable en la región fue de USD 5,16, el más alto del mundo.
En materia nutricional, la obesidad adulta casi se duplicó desde el año 2000 y afecta al 29,9 % de la población, mientras que el sobrepeso infantil continúa en aumento, alcanzando 8,8 % en menores de cinco años. En contraste, el retraso del crecimiento infantil se mantiene en 12,4 %, por debajo del promedio mundial.
Las agencias de Naciones Unidas advirtieron que, aunque hay progreso en la reducción del hambre, persisten profundas desigualdades y el desafío de enfrentar simultáneamente la desnutrición y la obesidad en la región.
