
Representantes de gobiernos, organismos internacionales, científicos, medios de comunicación y organizaciones sociales participaron en una reunión estratégica para abordar el impacto de la desinformación y la información errónea en salud pública.
Durante el encuentro se destacó que la desinformación representa una amenaza creciente que debilita la confianza en la ciencia y afecta la efectividad de las intervenciones sanitarias.
Los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer la colaboración multisectorial, promover una comunicación transparente e invertir en sistemas de información confiables y resilientes.
Asimismo, resaltaron el papel de los trabajadores de la salud, líderes comunitarios y redes científicas como actores clave para difundir información basada en evidencia y combatir contenidos falsos.
Entre las prioridades señaladas figuran mejorar la calidad de la información en salud, actuar de manera preventiva frente a la desinformación y fortalecer la cooperación con plataformas tecnológicas y comunidades.
