
La investigación “Madres Invisibles: La Crisis Silenciosa de la Mortalidad Materna en República Dominicana” reveló que las muertes maternas continúan siendo una grave problemática en el país, pese a la reducción de nacidos vivos en los últimos años.
El estudio proyecta una razón de 154 muertes maternas por cada 100,000 nacidos vivos en 2025, cifra que duplica la media regional.
El informe, presentado por el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) junto a AGARESO y con apoyo de la Xunta de Galicia, analizó 30 casos de muerte materna registrados este año en 15 provincias y siete regiones del país.
La investigación concluye que las principales causas están relacionadas con fallas del sistema de salud, desigualdades sociales y limitaciones en la atención oportuna a las embarazadas. Provincias como Independencia, Monte Plata, Hato Mayor y La Romana presentan los mayores niveles de riesgo.
Además, señala que muchas de las víctimas eran mujeres de escasos recursos, residentes en zonas vulnerables y dedicadas al trabajo doméstico no remunerado. También advierte que ni los controles prenatales ni el seguro médico garantizan atención adecuada, debido a la falta de insumos esenciales como sangre, ambulancias y analíticas.
El estudio documenta además el impacto social de estas muertes, dejando más de 36 niños y niñas en la orfandad y familias sin apoyo psicológico ni asistencia social.
Ante esta situación, las organizaciones recomendaron fortalecer la atención obstétrica, garantizar insumos críticos, prevenir la violencia obstétrica y transparentar los datos públicos para reducir una problemática que consideran prevenible.
El informe documenta, además, el impacto social de estas muertes: más de 36 niños y niñas quedaron en la orfandad. Ninguna de las familias recibió acompañamiento psicológico y muchas perdieron los beneficios sociales que recibían.
“La mortalidad materna no puede seguir tratándose como un dato aislado. Es una cadena de fallas que roba vidas de mujeres que pudieron salvarse y deja familias marcadas por pérdidas evitables”, expresó Tania Alfonso, una de las investigadoras.
