David Vásquez, neuropsicólogo y coordinador del CIN 2026, plantea que la educación debe apoyarse en el conocimiento de cómo funciona el cerebro para estimular, compensar y acompañar a los estudiantes según sus necesidades
La neurociencia puede aportar herramientas concretas para enfrentar las dificultades de aprendizaje y avanzar hacia una educación más inclusiva, siempre que sus conocimientos se traduzcan en estrategias dentro y fuera del aula.
Así lo planteó David Vásquez, neuropsicólogo y coordinador del Segundo Congreso de Innovación en Neurociencias, Psicología y Educación (CIN 2026), celebrado en Santo Domingo, con la participación de especialistas de España, Puerto Rico, Estados Unidos, Colombia y República Dominicana.
Durante su intervención, Vásquez explicó que la neurociencia ofrece tres vías para responder ante procesos cognitivos deficientes: estimular la función afectada para favorecer su desarrollo, compensarla mediante apoyos del entorno y enseñar a la persona a utilizar otras capacidades disponibles para enfrentar la dificultad.
“La neurociencia nos enseña cómo estimular cuando hay un proceso cognitivo deficiente y así se puede superar la dificultad”, explicó.
El especialista señaló que estos conocimientos también deben incorporarse a la educación inclusiva, de manera que las estrategias pedagógicas respondan a las características y necesidades de cada estudiante.
Pantallas y aprendizaje
Otro de los temas abordados durante el congreso fue la relación entre el uso de dispositivos digitales y los procesos de atención y aprendizaje.
Vásquez explicó que los cambios sociales y tecnológicos están modificando la manera en que los niños aprenden y que la educación necesita considerar el conocimiento actual sobre el funcionamiento cerebral.
Destacó que el reto no corresponde únicamente a las escuelas, sino también a los hogares, donde los niños mantienen contacto permanente con teléfonos, tabletas y otros dispositivos.
Durante el encuentro, el especialista Juan Carlos Olivero abordó el efecto de los dispositivos sobre la atención y sostuvo que su uso puede captar de manera intensa los recursos atencionales de las personas.
“¿Cuánto llevará, cuánto nos llevará para que de esto pasemos a alquilar cerebros?”, cuestionó Olivero al referirse a los avances tecnológicos que utilizan modelos neuronales.
El especialista llamó además a mirar más allá de lo evidente en el funcionamiento cerebral: “Vemos una parte, pero ignoramos profundamente lo demás”, afirmó.
El CIN 2026 tuvo como eje central el lema “Hacia una mirada integral de la inclusión educativa, el aprendizaje y las condiciones del neurodesarrollo”, con ponencias y debates sobre inclusión educativa, procesos de aprendizaje y condiciones del neurodesarrollo como el trastorno del espectro autista (TEA), el TDAH y las dificultades específicas del aprendizaje.

El congreso puso sobre la mesa una pregunta clave para el sistema educativo: cómo convertir los avances sobre el funcionamiento del cerebro en prácticas que permitan a cada estudiante aprender con los apoyos que realmente necesita.

