Alrededor del 62 % del personal de salud ha sufrido algún tipo de violencia. La OPS presentó recomendaciones para prevenir y responder a esta problemática

La violencia contra el personal de salud continúa afectando el bienestar de quienes trabajan en los servicios sanitarios y el funcionamiento de los sistemas de salud en las Américas, con consecuencias para los trabajadores, así como para la calidad y continuidad de la atención que reciben los pacientes, advirtió la Organización Panamericana de la Salud (OPS) durante un seminario regional sobre el tema.
El encuentro reunió a alrededor de 400 participantes de 34 países, entre autoridades sanitarias, especialistas y representantes de asociaciones profesionales, quienes coincidieron en que el problema sigue estando subregistrado y, en muchos casos, normalizado en los lugares de trabajo.
Como parte de sus acciones para visibilizar esta situación y promover respuestas integrales, la OPS presentó la nueva hoja informativa Cómo prevenir la violencia contra el personal de salud en la Región de las Américas, dirigida a responsables de políticas públicas, gestores de salud, profesionales sanitarios y otros actores clave.
Según una revisión sistemática internacional recogida en la publicación, alrededor del 62% del personal de salud a nivel mundial ha experimentado algún tipo de violencia laboral. Las agresiones verbales, notificadas por el 58%, constituyen la forma más común de violencia no física, seguidas por las amenazas, con un 33%, y el acoso sexual, con un 12%.
Un estudio realizado en 22 países, incluidos 20 de América Latina, encontró que el 66,7% del personal encuestado había sufrido alguna agresión durante el año anterior; entre estas agresiones, la violencia física estuvo presente en aproximadamente uno de cada diez casos.
“La violencia contra el personal de salud no debe considerarse una parte inevitable del trabajo. Es un problema de salud pública, de derechos humanos y de funcionamiento de los sistemas de salud”, señaló Silvana Luciani, jefa de la Unidad de Enfermedades No Transmisibles y Prevención de la Violencia y los Traumatismos de la OPS.
Un problema más allá de los servicios de salud
La violencia tiene consecuencias directas sobre el bienestar físico y mental del personal sanitario. También puede contribuir al agotamiento profesional, el ausentismo, la rotación laboral y dificultar la retención de trabajadores capacitados.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran la sobrecarga de trabajo, los largos tiempos de espera, la escasez de personal y recursos, las dificultades de comunicación con pacientes y familiares y las condiciones de trabajo.
El estudio regional también señaló las demoras en la atención y la falta de recursos para resolver problemas médicos entre los desencadenantes más frecuentes de las agresiones.

