Por: Yris Neida Cuevas
La voz de las víctimas
La violencia contra las mujeres sigue siendo una de las crisis sociales más graves de la República Dominicana. Cada feminicidio no solo representa la pérdida de una vida, sino que también pone de manifiesto el fracaso del sistema de protección y justicia que debe salvaguardar a las víctimas. A pesar de las denuncias, muchas mujeres se encuentran en situaciones de alto riesgo, donde su valentía para hablar se convierte en una trampa mortal.
Es indignante observar que, tras haber denunciado amenazas y agresiones, muchas mujeres sean asesinadas. La respuesta del sistema es inadecuada, ya que las órdenes de protección no se supervisan ni se implementan correctamente.
Por lo tanto, el proceso de denuncia se transforma en una antesala a la tragedia en lugar de una vía hacia la seguridad. La falta de seguimiento y atención por parte de las instituciones públicas es alarmante, evidenciando las serias deficiencias en los mecanismos de protección.
Propuestas urgentes para el cambio
Es imperativo crear un protocolo nacional de protección para las mujeres víctimas de violencia. Este protocolo debe incluir evaluaciones inmediatas del riesgo, refugios temporales, capacitación especializada para las autoridades y canales de emergencia accesibles. Además, la implementación de herramientas tecnológicas puede ser crucial.
Adaptar plataformas digitales como alertas silenciosas, que han tenido éxito en otros países, podría mejorar significativamente la asistencia a las víctimas. Abordar la violencia de género como una emergencia nacional requiere compromiso político y acción efectiva para evitar más pérdidas de vidas.
