Los accidentes de tránsito se han convertido en uno de los principales retos para el sistema de salud en la República Dominicana, debido a su impacto en la mortalidad, la discapacidad y la alta demanda de servicios de emergencia, según un análisis del especialista Alberto Castillo Aroca.
El estudio advierte que la siniestralidad vial representa una “epidemia silenciosa” que genera una fuerte presión sobre hospitales y centros de trauma, obligando al sistema sanitario a destinar importantes recursos para la atención de víctimas de accidentes.
De acuerdo con el análisis, este problema no solo afecta la salud pública, sino que también tiene implicaciones sociales y económicas, debido a las secuelas permanentes que muchos pacientes sufren tras los siniestros.
El documento plantea la necesidad de fortalecer las políticas de seguridad vial en el país, incluyendo la implementación de sistemas de fotomultas, una regulación más estricta del transporte en motocicletas y mayores acciones de prevención.
Aunque el estudio reconoce avances importantes del sistema de salud dominicano en materia de cobertura y ampliación de servicios, advierte que la magnitud de los accidentes de tránsito sigue representando uno de los mayores desafíos para la sostenibilidad del sistema sanitario.
Asimismo, señala que enfrentar este problema requerirá un enfoque integral que combine políticas de seguridad vial, educación ciudadana y el uso de datos e inteligencia sanitaria para anticipar riesgos y mejorar la respuesta del sistema de salud.
