
La controversia en torno al doctor Ernesto Fadul y su supuesto tratamiento para el trastorno del espectro autista continúa generando reacciones encontradas, luego de la denuncia pública realizada por la comunicadora Nuria Piera.
En reportajes y publicaciones en redes sociales, Piera cuestiona las afirmaciones del galeno sobre una presunta “cura” del autismo, señalando que carecen de base científica y validez médica, y advirtiendo que podrían inducir a engaño a la población.
A raíz de estas denuncias, en plataformas digitales circulan testimonios de padres que aseguran haber observado mejorías en sus hijos tras recibir el tratamiento indicado por Fadul, el cual, según los propios usuarios, es distribuido por el propio médico.
Otros, en cambio, afirman que luego de pagar entre 1,000 y 1,550 dólares no han visto resultados favorables.
También se han señalado inconsistencias en torno al costo del tratamiento, la duración del proceso terapéutico y el nivel de seguimiento clínico ofrecido.
Otro aspecto que ha generado cuestionamientos es la aparente falta de etiquetado en los envases del producto mostrado en videos difundidos en redes sociales.
El Decreto No. 246-06, que establece el Reglamento de Medicamentos en República Dominicana, dispone requisitos estrictos para garantizar la seguridad, eficacia y calidad de los productos farmacéuticos, incluyendo normas obligatorias de rotulación. Al igual que la Ley General de Salud No. 42-01.
Dentro del debate también resulta evidente la exposición de niños y niñas en redes sociales por parte de sus propios padres, quienes comparten imágenes y testimonios sobre sus diagnósticos y procesos de tratamiento.
Este elemento ha abierto otra discusión paralela sobre la protección de la identidad, la intimidad y los derechos de menores de edad en contextos de salud, especialmente en situaciones altamente sensibles y controversiales.
Hasta el momento, la discusión pública se sustenta principalmente en informaciones difundidas en medios de comunicación y plataformas digitales.
El doctor Fadul ha defendido su método y asegura que cuenta con más de 50 años de ejercicio profesional, con avances significativos en sus pacientes.
Asimismo, en medios no tradicionales ha circulado la versión de que habría recibido presuntas advertencias de supuestas entidades médicas de Estados Unidos, las cuales alegarían que no autorizan ni respaldan su tratamiento por falta de evidencia científica y aprobación oficial.
Mientras tanto, el debate continúa polarizando a la opinión públic, algunos consideran que se trata de un posible avance médico que podría beneficiar a cientos de familias, mientras otros advierten sobre los riesgos de promover tratamientos sin el debido sustento científico.
En el consultorio del doctor, ubicado en Santiago, continúan acudiendo pacientes tanto del país como del extranjero, principalmente dominicanos residentes en Estados Unidos, quienes, según reportes, enfrentan largos procesos para obtener citas y acceder al medicamento.
